Exóticos paraísos de odaliscas y arabescos pueblan la poesía Modernista. Esos paraísos recreados por Rubén Darío se divisan desde los balcones de la Casa Milà (La Pedrera) o la Casa Batlló, obras de Gaudí. Sí, Barcelona es la capital del Modernismo arquitectónico y Gaudí todo un emblema porque en esta ciudad se encuentra casi toda su obra. Una ciudad racional, en cuyo trazado urbano se adivina el espíritu eficiente y ordenado de la burguesía de principios del siglo XX, calles pensadas para pasear con las mejores galas una tarde de domingo y sentarse en un café antes de finiquitar la noche en el Palau de la Música, obra cumbre del modernismo catalán que Lluis Domènech i Montaner diseñó como santuario del renacimiento cultural catalán. La afición por la música de los barceloneses conoce, además de éste, otros dos templos: el Auditorio y el Liceo, de estilo neobarroco, una de las mayores salas de ópera de toda Europa.
Barcelona es cultura en todas sus formas, pero es, sobre todo, escenario de vanguardias y arte contemporáneo. Aquí se encuentran la Fundación Joan Miró, la Fundación Tàpies, el Museo Picasso o el Museo de Arte Contemporáneo MACBA.
Barcelona es una ciudad de espíritu europeo y rutinas mediterráneas. El mejor sitio para estar a la última. Entre el Paseo de Gracia y la Avenida Diagonal se concentran las firmas de moda internacionales mientras que las boutiques y tiendas más originales se encuentran entre los callejones de la Ciutat Vella: el barrio gótico, La Ribera, El Rabal.
Es una ciudad en continua expansión, que crece con la misma precisión con que lo hace uno de sus mayores emblemas, la Sagrada Familia de Gaudí.